Callar parece otorgar o sentir vergüenza pero también proteger a alguien o a ti misma de las críticas y los juicios. En mi caso fue por estar en estado de shock y no poder reaccionar. Pero después de cinco años de infierno y con la ayuda de psicólogos he podido descifrar gran parte de lo que sucedía y no podía entender. Así que por eso estoy alzando mi Voz.
Hace 16 años Bichi y yo “nacimos” para su dueño. De empezar siendo amigos, pasé a ser una persona muy especial para él, luego familia, para después proponerme ser pareja y de ahí pasó a odiarme para terminar ignorándome. Siempre se negó a ser mi terapeuta porque decía que no se podía ser terapeuta de tu pareja. No podíamos ser pareja porque él aún no estaba preparado, quería sanar sus heridas antes y me pidió que le esperara. Estuve 4 años esperándole y hubiera seguido haciéndolo si la Vida y mi salud me lo hubieran permitido. Pero no me lo permitieron porque sabían que él no se lo estaba tomando en serio y para no hacerme sufrir más la Vida lo organizó todo para que lo viera. Para que viera que me estaba faltando al respeto porque “jugaba” con otras a la vez y porque seguía haciéndomelas pasar canutas, como reconoció años atrás que hacía conmigo (maltrato psicológico, me dijeron más tarde los psicólogos que era). Como no comprendía su actitud contradictoria, los psicólogos me hicieron ver que estaba relacionándome con un tipo inmaduro e irresponsable, inseguro, temeroso en el amor en pareja cuyo perfil era claramente narcisista y con rasgos de Peter Pan y patología de la personalidad (cuando se le torcía la cosa negaba con rotundidad y agresividad lo evidente, lo que había dicho o escrito y lo que muchos habían visto). Amigos suyos me llegaron a decir que lo dejara, que me alejara de él, como ellos llegaron a hacer. Descubrir su personalidad, su juego, me cambió la vida, fue un jarro de agua helada, entonces las piezas comenzaron a encajar. El no me conocía, lo máximo que llego a ver de mi es aquello que tenemos en común, pero lo complementario le resultaba imposible porque no podía ver más allá de su proyección por falta de experimentación, por un aferramiento a su personaje. Además su soberbia se lo impedía. Por eso, el día que me calumniaron él se lo creyó y no dio opción a conocer la Verdad porque la Verdad pone delante del mantel todas las mentiras, las muchas que me había contado y los muchos miedos que sentía debido a su baja autoestima (no me iba a llevar a tus clientes ni me iba a quedar con tu centro por mucho que me quisieran y me alabaran. Ya tenía mi propio proyecto donde tú si formabas parte, eso se llama colaborar no competir como temías). Con su “no quiero volver a verte” que me escribió después de una desgarradora carta que le envié, y ojalá no hubiera mandado, no solo me alejo de la gente que consideraba mi familia, de mis hábitos, de mi felicidad, de mi proyecto vocacional sino que también me alejó de Bichi y esto es algo que me ha costado mucho perdonarle. Creerse amo de las cosas, de los seres, es lo más vanidoso a lo que puede llegar el ser humano y él lo hizo.
No hubo justicia, no la hay y eso es lo único que pido, día tras día, al Universo. Tal vez por eso, en ese intento de que la haya, a pesar de que él no quiere saber de mi, la vida nos ha puesto “casualmente” delante en 7 ocasiones en estos últimos años. Sin embargo, él no las ha aprovechado para rectificar su error. Sigue siendo el mismo hombre temeroso, a pesar de una pandemia y la muerte de su “hijo”.
Me ha costado muchísimo soltar todo este dolor de años y años. Aún queda algo por ahí. Aunque lo único que terminará de sanar esta herida es seguir poniendo amor donde hubo dolor y esto pasa por recordar y traer al presente todo lo bueno que hubo para que me inunde de alegría.

Así que paso a recordar a quien nos unió y nos quería juntos:
Bichi, desde el minuto cero fue alguien muy especial para mí. No parecía un perro, es como si fuera un humano en un cuerpo de perro. Su mirada era…madre mía…profunda. Como la de aquella noche tomándonos la cerveza en esa terraza.
Recuerdo que soñaba muchísimo con él. Veía como nos guiaba a su dueño y a mi. Me hablaba incluso en sueños como un humano. Se a ciencia cierta que somos compañeros de camino por muchas vidas y de ahí ese amor….
Con él aprendí cómo tratar a los perros, sus necesidades, sus costumbres…Con él perdí el miedo a los perros que tenía después de aquel trauma que tuve con 5 años.
El estuvo conmigo el día que tuve que hablar con la sexóloga de mis abusos sexuales. El pobre no pudo aguantar y salió corriendo, huyo de allí…
En los cursos se venía conmigo, le daba avellanas, comía de mi mano y eso era tan placentero…
Le encantaba pasar entre mis piernas o más bien quedarse entre ellas, al calorcito, o revolcarse en mi esterilla de forma fogosa. Era super curioso y nadie había visto cosa igual, ni su amo.
Yo le acariciaba….incluso le llegue a cuidar algunas veces un ratito. Su dueño confiaba en mi….dice que le hablaba de mi…..que hermoso…
A veces no quería irse con su dueño, se quedaba pegado bien fuerte a mi pierna y tenía que decirle que se fuera con él….Se me partía el alma….
Gracias Bichi por estar ahí, por seguir ahí y porque ya nadie va a impedir que estemos juntos. Como sabes, te amo! Ahora sin limitación de cuerpo, ya puedes hacer lo que no pudiste hacer aquí.








